Tu nueva novela de fantasía épica medieval

Descubre a través de esta novela de fantasía épica medieval, el mundo de Ioria en las palabras del profeta. Su susurro te hablará de tiempos y reinos ya olvidados, donde la magia y la fantasía aún perduran.

La Rosa de las Tormentas

Recuerdo caminar junto a mis hermanos, en la roja tormenta… Recuerdo el fuego ardiendo en carne, tratando de consumir nuestros cuerpos, mientras estos se regeneraban tan rápido como les era posible. También recuerdo la violencia que nos desmembraba, y mis hermanos caminaban y caminaban sin saber cuánto era tiempo que transcurría, pues parecía comprimirse y expandirse en una caótica sucesión de locura.

— Mithrela a sus hermanos

La Rosa de las Tormentas

Recuerdo caminar junto a mis hermanos, en la roja tormenta… Recuerdo el fuego ardiendo en carne, tratando de consumir nuestros cuerpos, mientras estos se regeneraban tan rápido como les era posible. También recuerdo la violencia que nos desmembraba, y mis hermanos caminaban y caminaban sin saber cuánto era tiempo que transcurría, pues parecía comprimirse y expandirse en una caótica sucesión de locura.

— Mithrela a sus hermanos

La Rosa de las Tormentas

Recuerdo caminar junto a mis hermanos, en la roja tormenta… Recuerdo el fuego ardiendo en carne, tratando de consumir nuestros cuerpos, mientras estos se regeneraban tan rápido como les era posible. También recuerdo la violencia que nos desmembraba, y mis hermanos caminaban y caminaban sin saber cuánto era tiempo que transcurría, pues parecía comprimirse y expandirse en una caótica sucesión de locura.

— Mithrela a sus hermanos
Portada - La rosa de las tormentas - Novela fantasía épica medieval

«La rosa de las tormentas» es un novela de fantasía épica medieval, ambientada en el mundo de Ioria durante su cuarta edad. Es una lectura madura y profunda, cuyo propósito no es sólo el de sumergir al lector en los misterios de un mundo que se acerca a su final, también pretende la cercanía y empatía con cada uno de sus personajes, incluso con aquellos detestados en un principio. El auténtico interés de la historia contada el profeta moribundo, radica en el dibujo a través de las pinceladas de sus actos, de las emociones de sus personajes muchas veces contrapuestas y extremas.

Así como hoy todo lo es, mañana lo será la nada. El tiempo se consume en su camino inexorable hacia el olvido, y la luz antes resplandeciente del milagro de la creación, titila y se apaga.

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Ultimo capítulo publicado: "Caer"

Las mías las arrojé tantas veces al río, que algún día… cuando lo necesiten… habrán de volar.

otro

Están perdiendo la guerra en el lejano norte, y pronto, todo llegará a su final. La desesperación empapa el alma de Elham, mientras cae agotado por el cansancio y las heridas. En su caída descubre una extraña e inquietante rosa, inmaculada como extraño centro de toda aquella locura. Era una delicada y hermosa flor que intacta en aquel caos, hace que le invada una extraña sensación de recuerdo.

La lucha continúa aún, mientras él agota sus últimos y estériles estertores de vida, tan sólo contemplándola. Muere, o al menos cree haberlo hecho… pero despierta junto a un espíritu inmpregnado de la imágen de una enigmática joven, a la que tan sólo puede contemplar en un breve instante. Aquel fugaz instante, transformará toda su existencia en obsesión. Agotado, pierden sus ojos el conocimiento para sólo volver a despertar una vez más, pero complemente sólo y vacío, e inmerso en la desolación de aquel campo de sembrado de hermanos caídos.

Durante años, el cansado soldado de regreso al hogar, deambula en los caminos como la sombra de quién un día fué. Al llegar mendiga en las calles que lo vieron nacer, sin atreverse a revelar el resultado de la guerra. Yace atrapado en los recuerdos y la pena de la pérdida, y alimenta su alma con tan sólo con el recuerdo de la rosa y rehuyendo su pasado.

Pero un día, alguien que lo conoce y ama desde su infancia, lo reconoce…

 

Sinopsis de La rosa de las tormentas – Novela de fantasía épica medieval.

La rosa de las tormentas

***

Cáda uno de sus pétalos carmesí, encierra el eco del grito de un dios ya olvidado. Hecho pedazos… cada uno de sus rasgos como fragmentos de su esencia: miedo, mentira, odio, ira, lucha, dolor y desesperación, se reeencarnan en las corrientes de tiempo en pos de la redención.

Crónicas de un moribundo

***

Un extraño narrador parece contar historias que nos parecen difíciles de creer en un principio. Escuchándolas te sumergen en su locura… pintándolas de realidad.

Adéntrate en un mundo olvidado

***

Descubre a través de esta novela de fantasía épica medieval, el mundo de Ioria en las palabras del profeta. Su susurro te hablará de tiempos y reinos ya olvidados, donde la magia y la fantasía aún perduran. No será por mucho tiempo.

Personajes que entrelazan sus historias

 

En La Rosa de las Tormentas se descubrirán cientos de personajes cuyos destinos de una forma u otra se entrelazan en la historia de esta novela de fantasía épica y medieval, que discurre a través de los milenios en sus edades, y sus reinos. En cada uno de ellos se caracteriza una forma única de pensar y actuar, que evoluciona con mimo, y se transforman a través de los acontecimientos que los alcanzan. Algunos representan emociones llevadas a sus extremos, que difícilmente le resultarán al lector indiferentes.

Umiel

 

Umiel es último entre los ecos del odio. Como hijo de una de las últimas estirpes puras de los elfos, nació de las bondades de la ciudadela de Arghion. Su segundo nacimiento se produjo la noche en la que tornó a la locura. De manera inexplicable, en el manto noche de tormenta. El mismo Umiel antes protector y afable, segó las vidas de la totalidad su familia y de los otros muchos otros que se cruzaron en su paso. Aquella noche la realidad de Umiel quedó completamente deshecha, y desde entonces protagoniza la cruel pesadilla de la que ya nunca podrá despertar.

Como perfecto asesino de las fuerzas del norte, odia cuanto le rodea, y en su odio es aún más devastador y cruel ante aquellos de los que pudiera sentir alguna compasión. En pos de satisfacer  Pero en secreto, Umiel ignora que ante todo se odia a sí mismo; se odia por todo cuanto es, y por la falta de fuerza para afrontarlo.

Shior

Shior fue una leyenda entre los mortales de otros tiempos; tiempos en los que el disgregador Nirvaeth y sus aberrantes vástagos asolaban los reinos, y no existía rincón donde protegerse de su influjo. Fue uno entre los primeros reyes de los elfos del ancestral gélido reino de Anshureath, cuna de la más alta magia en la ya lejana edad, de una gloria ya marchita. Su historia culminó en la llama de un sacrificio con una muerte recíproca, milenios atrás en el tiempo y que proporcionó final a la segunda gran guerra contra la deidad entre los demonios, acabando con el segundo advenimiento de la entidad impura.

Sus restos, durmientes en la forma de una efigie de hielo eterno largo tiempo atrás venerada, yacen ahora sumergidos en la profundidad del mar ignoto de la soledad del olvido. Descansa en el silencio con la única compañía de Shuanilda, su compañera, que aguarda en la esperanza de una guardia eterna, velando por su despertar.

 

Elham

 

   Es último en la linea sucesoria de la sangre de Ackaloth. Fue instruido por su padre, el buen Dhilos, en el arte noble del combate. Creció a la sombra de su padre y de su hermano mayor, y cuando se perdieron sus vidas en las estériles guerras del norte, tomó el testigo de su lucha. Tras una mala decisión suya, que resultó funesta para la totalidad de los hombres que comandaba, creyó morir en el campo de batalla. En su caída descubre intacta, a una extraña e inquietante rosa, inmaculada como extraño centro de toda aquella locura, que hace que le invada una extraña sensación de recuerdo. Elham agota sus últimos y estériles estertores de vida, tan sólo contemplándola, pero despierta impregnado del enigma de una mujer a la que tan sólo puede contemplar en la brebedad de un sólo instante. Y aquel fugaz instante, transformará toda su existencia en obsesión. Desde entonces, Elham de alguna forma que él mismo jamás llegará a comprender camina por los reinos como el eco de la desesperación.

 

 

Pan

Pan nació entre los cascarones del huevo de un dragón en una noche de tormenta. Parece humano, un niño inocente y frágil, que no tiene una madre o un padre que lo bese y arrope. Está completamente solo en un mundo que le es extraño, y lo sabe cruel. Sólo. Muy solo. En sus primeros días, permanece inmovil y absoto contemplando como dientes, cabellos y uñas, le crecen con rapidez antinatural. Los huesos se endurecen, y nota un intenso dolor en la espalda que le rompe. Percibe algo tibio en ella y cuando se lleva las manos, percibe una saliente y creciente protuberancia.

Llora y llora, pero nadie lo consuela, añora el calor dorado de su huevo ya frío, pero solo quedan de él unos fragmentos que están perdiendo su brillo resplandeciente. Se queda acurrucado dejando pasar el tiempo, hasta que mueren poco a poco. Las lágrimas dan calor a sus mejillas, y por eso no quiere dejar de llorar. Hace mucho frío, está oscuro, y no recuerda nada. Nada queda ya, de la voluntad de un dios marchito.

 

Reizza

Reizza es la maleducada y joven hija única de Niore, la hermosa y noble elfa defensora del baluarte del Valle Lyoredan. Su desdén por todos cuantos la rodéan proviene del constante miedo que percibe en ellos, desde su infancia en el baluarte. La temen porque circula en los susurros del Valle, la historia de que su sangre está manchada con el estigma de los demonios. Aunque es consciente de cuanto se dice de ella, y de que el intenso color rojo de sus cabellos y el iris de sus ojos, es único entre los de su raza… jamás se ha atrevido a preguntar a su propia madre por la naturaleza de un padre ausente.

Antrazar, el regente Valle, la ha tomado bajo su protección, a ella y a su madre a la que parece procesar profundo amor. Es gracias a este hecho, que ambas han sobrevivido al creciente miedo de sus congéneres, que año tras año contemplan la manifestación de la locura en las palabras y actos de Reizza,

 

 

Ascenoilam

Ascenoilam es uno de los pocos ángeles caídos que aún pisan la tierra lejos del baluarte celestial de Alma. Las que otrora fueron sus alas se consumieron el llamas ardiente, y su piel se oscurece lentamente apagándose con el trancurso del tiempo. Tras el juicio que lo expulsó de la protección de Alma, no recuerda con claridad nada de su pasado. Lejos del resplandor y de las maravillas de que lo acogieron un día, aborrece el erial marchito que son los reinos. Su corazón tan sólo late en el acto de misericordia que es segar la vida de las criaturas indignas que malviven en la pesadilla que lo rodea. Es su sangre, lo único que apenas sacia una sed eterna del resplandor. Mata, y mata, por propia supervivencia, segando y arrevatándo las vidas de los otros hijos del padre, de las que se nutre para no apagar su luz por completo y morir. 

Otros como él murieron; no pudieron caer como él, en la sinrazón del amanecer sangriento. Ascenoilam vive. Vive como el eco de la guerra, lucha por no morir. En su conciencia intuye que está olvidando. El susurro de un canto le recuerda en la profundidad del pozo oscuro de su mente, que aún debe vivir para terminar lo empezado.   

Mitharkar

Mitharkar fue rey entre los altos hombres de antaño; nacido como el segundo hijo de Abel. Combatió junto a su padre y hermanos a la sangre de Nirvaeth encarnada en la pesadilla errante que fue en su día Köbuzoss, que emponzoñó su alma con el veneno del terror al herirlo. Su enorme voluntad combatió el mal del demonio, hasta que quedó tan debilitado que tornó a la locura. Fue justo antes de un muerte segura cuando le llegó el despertar al primero de los ecos del Dios olvidado: el eco del miedo, que cambió cada fibra de su ser dotándole de la fuerza para resistir al mal. En su trance mortal, pudo contemplar la cuarta puerta, penetró su umbral y permaneció durante largos mirando fijamente al abismo tratando de comprender la sinrazón de la existencia. Cuando finalmente sanó gracias al estigma del eco del miedo de Khain, salió de su trance, y regresó a los reinos trayendo consigo al propio abismo contenido en su mirada, y desde entonces dicen que su mirada es el mismo impulso que arrastra a las almas al abismo de su muerte.

Desde entonces, tras su despertar a la realidad de los reinos, de humano sólo tiene la apariencia. Todo aquello a lo que mira, muere sin remedio. Muere sin apenas tiempo de sentir el vértigo repentino de su caída por el abismo.

Nirvaeth

Es uno de los dos hijos del Caos. Como entidad de la impureza del Caos, encarna la ascendencia al mal, a la destrucción, al fuego disgregador del orden de lo que conocemos como la realidad. Cuando su hermana Aldhea eligió romper el triunvirato, para asomarse al milagro de la creación del Orden, Nirvaeth la siguió al resplandor para reclamar su compañía para sí mismo. Su ascensión divina durante el primer advenimiento, fue derrotada por el hijo del orden Khain durante la guerra de la primera edad, tras el sacrificio de Aldhea que lo mermó al seguirla.

En la segunda edad, su forma divina aún debilitada acabó con la mayor parte de los dioses encarnados en los reinos, aún así acabó siendo derrotado una segunda vez gracias a la conformación de una alianza, entre los que destacó el concurso del poder de los tres filos de esencia portados por tres representantes entre los mortales: Alvhen Kai como elegido entre los hechiceros del conservatorio, Shior el rey de Anshureath, y el último entre los eternos: Khoma. Comprendiendo, que inmerso en el orden de la obra de su hermana su debilidad no hacía más que aumentar en cada advenimiento, Nirvaeth busca la forma de nacer dentro de las reglas del propio orden, como criatura de la creación.

Draill

Draill fue, y siempre será, el más fiel entre los compañeros de la infancia de Elham. Como vástago menor entre los hijos de una pobre familia, apenas recibió atención de sus padres y tuvo que buscarse la vida desde la temprana infancia. Inteligente y sagaz, su anhelo siempre es el de brillar con luz propia, para satisfacer las carencias de afecto que siempre lo socavaron. Debido a esto siempre lo fascinaron los prodigios descritos en historias y leyendas que hacían mención de los pocos magos auténticos que restan en los reinos. Las palabras escondidas en los pergaminos que llegaban a sus manos, muchas veces lo hablaron de un lugar remoto y distante, conocido como las agujas de Sozir; el conservatorio de lo arcamo.

Tras prepararse de todas las formas de las que le fue posible, dada su escasez de recursos y guía, un día decidió romper el vínculo con todo lo que le era conocido, separarse de sus pocos amigos incluso, y se aventuró en pos a alcanzar el sueño de convertirse en el más poderoso de los hechiceros. No se supo de él en años, y muchos lo dieron por muerto al no tener noticia alguna de él… pero aún les restaba mucho que esperar de él a su regreso.

Morgan

  Umiel es último entre los ecos del odio. Como hijo de una de las últimas estirpes puras de los elfos, nació de las bondades de la ciudadela de Arghion. Su segundo nacimiento se produjo la noche en la que tornó a la locura. De manera inexplicable, en el manto noche de tormenta. El mismo Umiel antes protector y afable, segó las vidas de la totalidad su familia y de los otros muchos otros que se cruzaron en su paso. Aquella noche la realidad de Umiel quedó completamente deshecha, y desde entonces protagoniza la cruel pesadilla de la que ya nunca podrá despertar. Como perfecto asesino de las fuerzas del norte, odia cuanto le rodea, y en su odio es aún más devastador y cruel ante aquellos de los que pudiera sentir alguna compasión. En pos de satisfacer  Pero en secreto, Umiel ignora que ante todo se odia a sí mismo; se odia por todo cuanto es, y por la falta de fuerza para afrontarlo.

Sin rey

  Umiel es último entre los ecos del odio. Como hijo de una de las últimas estirpes puras de los elfos, nació de las bondades de la ciudadela de Arghion. Su segundo nacimiento se produjo la noche en la que tornó a la locura. De manera inexplicable, en el manto noche de tormenta. El mismo Umiel antes protector y afable, segó las vidas de la totalidad su familia y de los otros muchos otros que se cruzaron en su paso. Aquella noche la realidad de Umiel quedó completamente deshecha, y desde entonces protagoniza la cruel pesadilla de la que ya nunca podrá despertar. Como perfecto asesino de las fuerzas del norte, odia cuanto le rodea, y en su odio es aún más devastador y cruel ante aquellos de los que pudiera sentir alguna compasión. En pos de satisfacer  Pero en secreto, Umiel ignora que ante todo se odia a sí mismo; se odia por todo cuanto es, y por la falta de fuerza para afrontarlo.
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